sábado, 28 de marzo de 2009

Espacio y tiempo

Un mes puede pasar como un suspiro o puede convertirse en una eternidad. Pero cuando no sabes siquiera qué día es hoy, ni cuántos días han pasado desde que te caíste, es entonces cuando descubres que el tiempo no sirve para nada. No son más que agujas girando sin significado alguno. Guías para que el mundo funcione de un modo artificial. Porque lo que de verdad importa no entiende de relojes ni calendarios.
Sabes con total seguridad que muy pocas cosas son capaces de mantenerte unido a un lugar, sin que los días, las horas o los minutos tengan importancia. Sabes que una mirada grabada a fuego en tu memoria y una sonrisa capaz de alegrar la tristeza más profunda son suficientes para saber dónde quieres estar, aunque al mismo tiempo sean las que te impiden dormir por las noches y te anudan el estómago cuando te sientas a la mesa. Pero merecen la pena. El solo hecho de haberlas sentido dirigidas hacia ti basta para que se conviertan en el único apoyo, el único aliento que te permite seguir adelante.
Gracias por tu sonrisa.
Gracias por tu mirada.


martes, 24 de marzo de 2009

Sin luz en el camino

Traje la maleta llena de ilusiones, de recuerdos, de historias, experiencias y anécdotas que contar. La he abierto y está vacía. He buscado una y otra vez pero en algún lugar se perdieron y ya ni siquiera me importan.
Cuando crees que el camino se ha allanado al fin y tus pasos son firmes y le ganan la batalla a las dudas y la incertidumbre; es entonces cuando, repentinamente, el cielo se oscurece, el día se hace noche y no hay luz que te guíe.
Estás de vuelta en casa, pero te sientes un extraño. Ya no es el lugar al que esperabas volver. Todo ha cambiado, y desearías no haber vuelto, o no haber marchado, porque ahora en ningún sitio te sientes como en casa. Eres un extraño en tu propia tierra.
Las esperanzas, los sueños, los planes, todo se desvanece en cuestión de días, de horas, de minutos. Un día eres la persona más feliz del mundo y al día siguiente no sabes ni siquiera hacia dónde mirar. Un día lo único que hay ante tí es presente y futuro, al día siguiente el pasado, aún presente, te agarra y te lleva hacia el fondo.
El sueño lucha por llevarte a la calma momentánea, pero no eres capaz de dormir y cuando lo consigues, te despiertas al cabo de un rato en una realidad tan diferente de tus sueños, que desearías no despertar nunca más. Porque el sueño, al despertar, se torna en pesadilla.