Un mes puede pasar como un suspiro o puede convertirse en una eternidad. Pero cuando no sabes siquiera qué día es hoy, ni cuántos días han pasado desde que te caíste, es entonces cuando descubres que el tiempo no sirve para nada. No son más que agujas girando sin significado alguno. Guías para que el mundo funcione de un modo artificial. Porque lo que de verdad importa no entiende de relojes ni calendarios.
Sabes con total seguridad que muy pocas cosas son capaces de mantenerte unido a un lugar, sin que los días, las horas o los minutos tengan importancia. Sabes que una mirada grabada a fuego en tu memoria y una sonrisa capaz de alegrar la tristeza más profunda son suficientes para saber dónde quieres estar, aunque al mismo tiempo sean las que te impiden dormir por las noches y te anudan el estómago cuando te sientas a la mesa. Pero merecen la pena. El solo hecho de haberlas sentido dirigidas hacia ti basta para que se conviertan en el único apoyo, el único aliento que te permite seguir adelante.
Gracias por tu sonrisa.
Gracias por tu mirada.
Sabes con total seguridad que muy pocas cosas son capaces de mantenerte unido a un lugar, sin que los días, las horas o los minutos tengan importancia. Sabes que una mirada grabada a fuego en tu memoria y una sonrisa capaz de alegrar la tristeza más profunda son suficientes para saber dónde quieres estar, aunque al mismo tiempo sean las que te impiden dormir por las noches y te anudan el estómago cuando te sientas a la mesa. Pero merecen la pena. El solo hecho de haberlas sentido dirigidas hacia ti basta para que se conviertan en el único apoyo, el único aliento que te permite seguir adelante.
Gracias por tu sonrisa.
Gracias por tu mirada.